Alejandro Tapia y Rivera

 

 

Escritor, educador, poeta y dramaturgo. Nacido en San Juan, Puerto Rico el 12 de noviembre de 1826. Es una de las figuras que más contribuyó a la formación de la cultura puertorriqueña. Entre los escritores puertorriqueños del siglo XIX, el se destaca por su capacidad creadora y literaria.

Este prolífero escritor era hijo del capitán del ejército español don Alejandro Tapia. Realizó sus primeros estudios en un colegio particular en su ciudad natal, propiedad del conde de Cartagena, y en esta misma ciudad completó su educación secundaria. Al terminar esta etapa de su vida, la situación económica de su familia no le permitió continuar estudios superiores en España, por lo que se vio obligado, desde muy joven, a realizar trabajo secretarial en la oficina de Hacienda.

Estos inconvenientes no minaron el interés que Tapia poseía por los estudios. Por esto, a pesar de las dificultades, se dio a la tarea de autoeducarse a través de la lectura. Así surgieron tempranamente sus inquietudes literarias, las cuales se concretizaron con la publicación de su primera novela, El heliotropo, y con la obra teatral, Roberto D’Evreux, cuando sólo tenía veinte años.

En 1850, fue desterrado a España como consecuencia de un duelo que sostuvo con un oficial del ejército español. Este destierro a la metrópolis le permitió ampliar sus estudios en el área de las lenguas y de las ciencias y, además, poder formar parte de la Sociedad Recolectora de Documentos Históricos de San Juan Bautista de Puerto Rico. Esta sociedad fue fundada por Román Baldorioty de Castro y, en ella, participaba un grupo de estudiantes puertorriqueños, entre los que se encontraban Segundo Ruiz Belvis,José Julián Acosta, Calixto Romero y otros. A raíz del trabajo de recolección y de selección de valiosos documentos históricos realizado por este grupo de jóvenes puertorriqueños, Tapia publicó en 1854 su obra Biblioteca histórica de Puerto Rico, con documentos originales de los siglos XV al XVIII.

Para el 1857, viajó a Cuba y se estableció allí hasta el 1862. Durante este período de tiempo, publicó en La Habana una monumental obra que tituló El bardo de Guamaní. Esta obra es una colección de trabajos escritos en prosa y en verso, entre los que sobresalen sus leyendas La palma del cacique y La antigua sirena, y los dramas Roberto D’Evreux y Bernardo de Palissy, junto a algunos fragmentos de su poema La Sataniada.

Al regresar a Puerto Rico en 1862, se estableció en el municipio de Ponce, y comenzó a desempeñarse como profesor y conferenciante en el Museo de la Juventud, de Ponce. Entre sus muchas condecoraciones y honores, el gobierno de España le concedió la medalla de Caballero de la Real y Distinguida Orden de Carlos III.

En ese tiempo, dio a la luz pública tres obras de teatro: La cuarterona (1867), Camoens (1868) y Hero (1869), y fundó la revista literaria semanal La Azucena (1870), en la que desplegó sus capacidades artísticas. Más tarde, se trasladó a San Juan, ciudad que fue testigo de su fecundidad literaria, con la publicación de una diversidad y variedad de obras como Vasco Núñez de Balboa (1873), Noticia histórica de Don Ramón Power (1873), La leyenda de los veinte años (1874), Cofresí (1876), La sataniada (1878), Conferencias sobre estética y literatura (1881), Póstumo el trasmigrado y Póstumo el envirginiado (1882) y otras.

Además, de sus capacidades literarias, Tapia se destacó como líder cultural a través de su participación en la fundación del Ateneo Puertorriqueño (1876), llegando a convertirse en su tercer director. También luchó por los derechos de la mujer, y fue un propulsor activo de las ideas liberales en la política.

El fallece el 19 de julio de 1882, como consecuencia de un derrame cerebral que sufrió mientras dictaba una conferencia en el salón principal del Ateneo Puertorriqueño. Después de su muerte, se publicó su último libro, Mis memorias o Puerto Rico como lo encontré y como lo dejo (1928), en el que presenta aspectos característicos y costumbristas de la vida puertorriqueña del siglo XIX. Esta obra forma parte del currículo de Español del Departamento de Educación de Puerto Rico.

La obra literaria de Alejandro Tapia y Rivera lo ha convertido en el escritor puertorriqueño más destacado del siglo XIX, y es considerado por los críticos como el “Padre de la Literatura Insular”. En honor a su gran labor cívica y cultural, la ciudad capital ha decidido perpetuar su nombre al otorgárselo a su principal teatro: el Teatro Tapia.

Obras:

  • El heliotropo (1848)
  • The Palm of the Chief (1852)
  • Guarionex (libretto, premiered in 1854)
  • José Campeche: biography by Alejandro Tapia y Rivera (1854)
  • Roberto D'Evreux (1856)
  • Bernardo de Palyssy o El heroísmo del trabajo (1857)
  • La antigua sirena (1862)
  • La cuarterona (1867)
  • Camoens (1868)
  • Póstumo el transmigrado (1872)
  • Vasco Núñez de Balboa: biography by Alejandro Tapia y Rivera (1872)
  • Ramón Power: biography by Alejandro Tapia y Rivera (1873)
  • La leyenda de los veinte años (1874)
  • La Sataniada (1874)
  • The Pirate Cofresi (1876)
  • Misceláneas de Alejandro Tapia y Rivera (1880)
  • Póstumo el envirginado (1882)
  • Mis memorias por Alejandro Tapia y Rivera

 

Por su obra literaria, se le considera el padre de la literatura puertorriqueña ya que a excepción de la poesía y el cuento- fue el iniciador de los demás géneros en la isla, si se tiene en cuenta la cantidad y calidad de su producción.